EL MAR Y SUS REFLEJOS

EL MAR Y SUS REFLEJOS
EL MAR Y SUS REFLEJOS

miércoles, 8 de abril de 2020




MALDITO VISITANTE

Un visitante maldito se ha dispersado
Nos ha puesto en jaque y aislamiento tortuoso.
Nació en Oriente con destino dirigido.
Virus viajero con nombre de ornamento
 distintivo de autoridad real, “Corona”
Y está clara su autoridad.
Nos mantiene en hacinamiento.
¿Qué es esto? ¡Maldito seas!
Sé que la humanidad se ha portado mal con su planeta.
Sé que cada ciento o miles de años masas de humanos mueren.
Qué hay limpiezas astrales y los mapas cambian.
Sé que hay ciudades sumergidas en medio de mares.
Pero... ¿Qué es esto? ¡Maldito seas!
Curiosamente, Covid-19 Coranavirus
Es selectivo, arrasó a un gran grupo
en su lugar de nacimiento, más no
así a sus vecinos y amigos.
Viajó en coquetos barcos y aviones
para cumplir su objetivo.
Europa toda, Estados unidos
Y así, como para vean los curiosos
Ligamos los del tercer mundo,  
para que sepamos quienes mandan.
Ya nos hemos dado cuenta.
Los días pasan lentamente,
 a puertas cerradas y ventanas abiertas,
ventilando soledades.
Gastándonos la piel con jabón y alcohol.
Pensando, creando, viendo la solidaridad.
Viendo como sale lo mejor y lo peor del humano.
Si esto fuera un designio de la naturaleza.
no estaríamos tan tristes, comprenderíamos
que nos hace falta aprender a vivir
y a respetar toda vida en el planeta.
Pero, si esto fuera una maldita pelea entre poderes...
Querría decir que todavía, nos espera afrontar la respuesta.

Beatriz Graciela Moyano
08-04-2020

martes, 12 de junio de 2018

ABORTO



"En estos momentos de debate, hay mucha gente que defiende sinceramente una opinión respecto al aborto, pero también existe mucha hipocresía. Pienso que nadie va ha abortar alegremente, sino con una gran tristeza por distintas circunstancias y de esto hablo en mi prosa." .

ABORTO



Fue una mañana de sol en que no se pudo ver el astro, la tristeza de Ella lo tapaba.



Había un par de ojos secos de ausencia y la decisión siniestra congelada. Una pequeña sala con perchero, camilla y un delantal blanco que caminaba sin cuerpo ni alma, nada más que eso acompañaba a la soledad y sus crueles circunstancias.

Instantes después, helada el alma... la sangre tibia corría por sus glúteos, por las piernas, podía sentir el dolor pero no hablar ni expresar movimiento alguno, la mesa era fría como de metal, muy fría, allí en ese tenebroso lugar donde quedaba un trozo de su vida misma. No había palabras, las pocas que hubo fueron antes de la sangre, hasta que por fin iba despertando del maldito sueño. El pago pactado por la intervención de horror ya se había hecho efectivo. Entonces escuchó una voz grave que la apuraba a vestirse, le entregaron unos comprimidos y las indicaciones para su administración, uno cada seis horas dijo la voz. La puerta se abrió y ganó la calle a tientas, mareada, sin rumbo. Había gente que caminaba indiferente, andaban haciendo compras por allí.

Nadie podría registrar el drama, ni momento alguno similar, porque ellos estaban vivos. El llanto circulaba de adentro hacia afuera, bañando la piel como un elixir maldito, fluyente desde las mismas entrañas oscuras, penitentes, con esos fluidos que graban para siempre un silencio pérfido de infierno neutro, donde no hay llamas ni guinches, solo miedo, sufrimiento y soledad. Eso que no se ve, ni se huele en el aire, solo en la memoria perpetua.


Beatriz Graciela Moyano
09-05-2016

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SOL DE MAR, LUNA DE RÍO
















SOL DE MAR, LUNA DE RÍO


Costas azules lejanas

En la oscura noche de silencios.

Influencia de luna cristal.



Observada con ojos cerrados

quimeras acuñadas

-un olvido imposible-



Eco de voz furtivo, el destino

perdido en los vientos. 



El sol se tiende adormecido

con extravío de pigmentos

sobre el paño verde ondulante y frío. 



Un mar en aparente calma.

Tu único sueño intrépido.



Abraza a las playas solitarias

Rojiza puesta de sol sobre el río bravío.

Audaz -poniente-



Declara desnuda su osadía

La luna cristal amanecida

Despojada de restos marinos y nieve. 



Solo arenas grises en la isla de ausencia.

Dormida bajo estrellas cómplices

Hay camalotes flotando el pensamiento

-desolados-



Guardianes fieles del beso quieto.

Ahora en su río dulce... Sola.



Beatriz Graciela Moyano

jueves, 24 de agosto de 2017

ESTÁN CONMIGO AQUÍ Y AHORA





















ESTÁN CONMIGO AQUÍ Y AHORA

Hoy traje un bagaje de sombras ardientes.
La niña solitaria que fue, en dolientes horas
la adolescente temerosa y enigmática,
la muchacha segura, orgullosa de sus logros.


Están conmigo aquí y ahora, con rosas y espinas.
Todas ellas en mi alma, de las que estoy hecha,
Sus sombras ardientes, forman mis luces tenues.
Me iluminan a veces y otras riegan mi cuerpo.

Lagrimas salobres, sobre el pecho mutilado.
tajos, heridas o flores de perfumados pétalos.
Hay vida, mi vida, que mezcla de sensaciones.
Hoy están aquí conmigo, todas estas, que soy y fui.

Yo y mis sombras conjugando mi hoy, insatisfecho.
Me niego a abrigarte esta noche, enemigo interno.
No me seducen tus verrugas crueles disfrazadas
Con rasgos de rebeldía melancólica.

Quizás, siempre han estado, pero hoy, las he llamado.
Actos de rebelde adolescente, con el llanto de niña,
con un grito silencioso, doliente el alma de mujer,
queriendo vivir, o tal vez... renacer

Beatriz Graciela Moyano

EL CARRUSEL II



EL CARRUSEL

Gira y gira sin cesar el carrusel de la vida.

Con cada vuelta que da, quiere ofrecerme su sortija.

¡Es un regalo! tómalo, parece decirme con la risa.

Corceles estáticos burlones y el carrusel se mueve más a prisa.

Estiro mi brazo pretendiendo atrapar de la vida las caricias, más cuando parece que las tengo, ellas esquivan presumidas

Espero otro giro… ya vendrá, la luz encandila ahora mi vista.

La música monótona me aturde y bajo la mano deprimida.

Estáticos corceles, ¿quién los quiere? girando sin sentido, giran, giran.

A mí me gusta la aventura, jugarme íntegramente por lo amado.

No quiero tu estúpida sortija, quiero danzar al viento acompasado 

Sigue girando tontamente, gira, gira. 

Tal vez algún día suba, dé unas vueltas, vea más claro.

Cuando amanezca con sonrisas, sin sueños desvelados 

Ahora quiero libertad, crines al viento 

Piel ardida por el sol agazapado.

Voy a salir al recate desde adentro.

A mi niña triste y solitaria recordando.

Gira y gira carrusel, sigue girando

Te recuerdo... la vida es hoy y me está llamando.

Debo encontrar algún atajo para soltar mis fantasías

y compensar con alegría, dulcemente, lo llorado.

Gira, gira sin cesar con tus corceles alineados.



Beatriz Graciela Moyano